Sexualidad y enfermedad renal


La sexualidad en los pacientes renales un tema importante que se plantea pocas veces por parte de los enfermos a los profesionales. Me ha parecido muy interesante este artículo publicado en la revista SEDEN escrito por  Lola  Montalvo, bloguera  reconocida y compañera nuestra. Espero que os guste y que os aclare algún conceptos.

La sexualidad en los enfermos renales crónicos.

 

 

En el articulo comenta que:

…Las enfermedades crónicas, como la ERC, con frecuencia están asociadas con disfunciones sexuales, en las que la capacidad para tener deseo o mantenerlo está afectado de forma destacada, tanto en el hombre como en la mujer. Toda alteración de la sexualidad se puede enfocar desde diversos aspectos: físicosorgánicos y psicológicos…

 

Y termina aludiendo a la responsabilidad de los profesionales y a la esperanza para el paciente:

Cada situación tendrá su solución individualizada…, quizá sea necesario remitir al enfermo a otro especialista. Lo que estas personas deben entender es que este problema tiene posibilidad de solucionarse, de intentarlo al menos.
Los profesionales de la salud tenemos la responsabilidad de indagar sobre estos aspectos de la vida cotidiana de los enfermos con ERC que atendemos, para facilitar una solución ante los primeros indicios de alteración.

Por Lola Montalvo.

 

CONJUGANDO EL VERBO CUIDAR… YO ME CUIDO: SOY …”PACIENTE ACTIVO”

Ellas cuidaron…

Hubiera cuidado…

Se cuidará…

Ellos me cuidan…

Yo cuidaría….

Nosotras nos cuidamos…

Vosotros le cuidasteis…

Tú te cuidas…

 

Es realmente curioso cómo puede cambiar el significado de un verbo en función del modo en que lo conjuguemos.

¿TÚ… TE CUIDAS ?

Al igual que en cualquier enfermedad crónica,  el AUTOCUIDADO en la Enfermedad Renal Crónica mediante la adquisición de unos Hábitos de vida saludables, es fundamental para mejorar la salud y controlar la progresión de la enfermedad.

Pero…. ¿Que es el Autocuidado?.

Son  las acciones que asumimos cada persona en beneficio de la propia salud y para prevenir enfermedades. Sin embargo, en muchas ocasiones nuestras conductas no son muy saludables, y cuando La enfermedad se cronifica y se queda a vivir con nosotros,…entonces la cosa se complica.

Existen diferentes programas de Educación para la Salud que proporcionan los recursos necesarios para conocer mejor la enfermedad, adaptarnos a convivir con ella y asumir la participación activa en la gestión de los propios cuidados

Osakidetza, cuenta con una Escuela de Salud/Osasun Eskola que ofrece un Programa de educación en autocuidados denominado: Paziente  Bizia-Paciente Activo. 

Desde hace ya 8 años, oferta en la CAPV talleres para personas que padecen una enfermedad crónica. En ellos se enseña a entender mejor la enfermedad, a responsabilizarse de la salud,  a tomar decisiones y adquirir hábitos para conseguir un mejor estado de salud.

Hasta ahora los talleres han sido presenciales, de educación entre iguales dirigidos por personas que también tienen una enfermedad crónica. En ellos se trabajan herramientas y habilidades para hacer frente a diferentes problemas, y se  proponen objetivos para adquirir hábitos más saludables.

Dado el beneficio conocido de los mismos y puesto que algunas personas no pueden acudir periódicamente a las sesiones, se va a ofertar la posibilidad de realizar el taller online.

Este curso se ofrece de manera gratuita y 100% online para todas las personas residentes en Euskadi.

  • Si tienes o cuidas a alguien con enfermedad renal crónica (ERC), u otras enfermedades como la Hipertensión arterial (tensión alta), diabetes, etc….
  • Si quieres AUTOCUIDARTE,…
  • Si quieres ser PACIENTE ACTIVO,…
  • Si conoces a alguien que pueda beneficiarse del programa,… no dudes en compartir esta información.

 ¡¡¡¡ Anímate y participa !!!!

 

TODA LA INFORMACIÓN EN :

Blog: osakidetzarenosasuneskola.com

 

Caminar con regularidad, aunque sea poco, puede disminuir el riesgo de muerte

Artículo interesante editado hace unos meses de Nick Mulcahy  sobre un estudio de la doctora Patel y colaboradores

Ahora que estamos a principio de año vamos a animarnos a coger el hábito de caminar acompañados de nuestras limitaciones.

Cancehttps://www.cancer.org/research/we-conduct-cancer-research/epidemiology/cancer-prevention-study-2.html

 

Caminar con regularidad, incluso por debajo del nivel mínimo recomendado para estar en buena forma física, se asocia a un descenso de la mortalidad global, en comparación con la inactividad, según los nuevos datos de un estudio de cohortes estadounidense de prevención del cáncer en personas de edad avanzada.

“Muchas personas consideran un reto enorme empezar un programa de ejercicios. Creen que es necesario correr mucho o hacer algún ejercicio intenso”, afirmó la Dra. Alpa Patel, autora principal, investigadora de la American Cancer Society.

“El simple hecho de salir a caminar tiene un efecto beneficioso enorme para la salud”.

Caminar es “sencillo, gratis, y no requiere ningún tipo de entrenamiento; es la actividad ideal para la mayoría de los estadounidenses, sobre todo cuando empiezan a envejecer”, aseguraron la Dra. Patel y los coautores del estudio.

Varias guías clínicas aconsejan a los adultos realizar más de 150 minutos de ejercicio físico de intensidad moderada, o 75 minutos de ejercicio físico de intensidad elevada a la semana, para conseguir “una salud óptima”. Estos son los niveles mínimos recomendados.

Pero este estudio nuevo mostró que andar a velocidad moderada 120 minutos o menos cada semana, también mejora la esperanza de vida.

En otras palabras, hacer ejercicio por debajo del nivel mínimo recomendado para los adultos también tiene efectos benéficos. Sin embargo, no se trata de “marcha deportiva”, ni tampoco de “pasear por el supermercado”, puntualizó la Dra. Patel.

El estudio evaluó andar a “una velocidad intermedia”. Dicha velocidad “puede hacerle sentir finalmente un aumento ligero de la frecuencia respiratoria, y le permitirá recorrer alrededor de 2 kilómetros en 20 minutos”, explicó.

La Dra. Patel añadió que “caminar a dicha velocidad es una actividad de intensidad moderada, y eso es lo que la mayoría de la gente no sabe”.

Un poco es mejor que nada

La caminata es la actividad física realizada con más frecuencia, y se ha vinculado a disminución del riesgo de cardiopatía, diabetes y cáncer de mama o de colon. Pero este nuevo estudio es el primero que analiza exclusivamente el caminar (separado de otras actividades), en relación con la mortalidad en hombres y mujeres de edad avanzada.

Para conseguirlo, la Dra. Patel y sus colaboradores revisaron los datos de más de 62.000 hombres y 77.000 mujeres incluidos en la cohorte de nutrición del Cancer PreveCCanceancention Study II , que evaluó a los participantes periódicamente con cuestionarios enviados por correo. El criterio principal de valoración de este estudio era la mortalidad global entre los años 1999 y 2013.

La media de edad de los participantes en 1999 era de 71 años en los hombres, y de 69 en las mujeres.

En este estudio, 5,8% de los hombres, y 6,6% de las mujeres no realizaban actividad física moderada a intensa al inicio en 1999. Estas personas “inactivas” presentaban un aumento de 26% del riesgo de muerte prematura, comparadas con las participantes en el estudio que caminaban “algo”, pero por debajo de los niveles mínimos recomendados mencionados con anterioridad (hazard rate ratio [HRR]: 1,26).

Por el contrario, andar más estaba asociado a una mortalidad global más baja (HRR: 0,80). “Al comparar a los participantes en el estudio que cumplían o sobrepasaban las recomendaciones mínimas de ejercicio, con las personas que caminaban un poco (pero por debajo del mínimo recomendado), se observó un descenso del riesgo de mortalidad de 20%”, destacó la Dra. Patel.

Los análisis multifactoriales se ajustaron a otros factores de riesgo, como tabaquismo, obesidad y enfermedades crónicas.

“No hay duda de que es mejor caminar mucho. Pero también es verdad que caminar un poco es mejor que nada. Lo peor es permanecer completamente inactivo”, concluyó la Dra. Patel, resumiendo los hallazgos en una entrevista con Medscape Noticias Médicas.

Este estudio aporta “un hallazgo interesante, pero probablemente poco sorprendente”, señaló el Dr. Roger Fielding, profesor de nutrición y medicina de la Friedman School of Nutrition Science and Policy, de la Tufts University School of Medicine, de Boston, en Estados Unidos.

“La conclusión final es que cualquier actividad física, en este caso, caminar menos de 2 horas a la semana, tiene efectos favorables considerables y con repercusión clínica respecto a la mortalidad”, declaró el Dr. Fielding a Medscape Noticias Médicas.

El efecto beneficioso es mayor en las personas que alcanzan o sobrepasan los niveles de actividad física recomendados, resumió el Dr. Fielding, coincidiendo con la Dra. Patel.

El grado de actividad física también tiene un efecto dosis-respuesta, como ocurre al andar con cierta regularidad durante 2 años respecto al descenso de la mortalidad y del riesgo de incapacidad, añadió el Dr. Fielding, citando LIFE, su propio estudio aleatorizado publicado recientemente.[2]

La Dra. Patel también destacó los resultados recientes en cifras absolutas, pero recordó que no se habían ajustado los factores de confusión.

La tasa de mortalidad global estandarizada por edad de las personas participantes inactivas era de 4293 por 100.000, y esta cifra bajó a 2851 en los participantes que caminaban menos del nivel recomendado. Esto supone 1442 muertes menos por 100.000, que en las personas participantes inactivas. La cifra disminuyó todavía más en quienes cumplieron o sobrepasaron los niveles mínimos de ejercicio: 2088 por 100.000 en las personas que andaban una o dos veces más que los niveles mínimos recomendados. “Considero que estos son unos descensos importantes del riesgo”, concluyó la Dra. Patel.

La Dra. Patel también declaró a Medscape Noticias Médicas que da paseos diarios por el camino de 400 metros en el patio de la sede central de la American Cancer Society en Atlanta durante los días laborables, y en el Centennial Olympic Park cercano. Los coautores del estudio hacen algo parecido. “En la actualidad muchas personas se reúnen para caminar en lugar de permanecer sentadas en las oficinas”, aseguró la autora.

 

Euskadi sigue en cifras de récord y supera los 70 donantes de órganos por millón de población

Cirujanos realizan un traslpante de corazón./Efe

Cirujanos realizan un traslpante de corazón. / Efe

Cerca de 2.500 personas han sido trasplantadas en la última década en Euskadi.

Euskadi ha alcanzado en 2017 una tasa de donación de órganos de 70,3 donantes por millón de población, muy por encima de la media del país, situada en 46,9 donantes por millón de población, según ha informado Osakidetza.

El servicio vasco de Salud ha explicado que esta tasa se contempla «en su contexto evolutivo», considerando períodos de al menos cinco años, para observar mejor la tendencia. Según ha indicado, la tasa media vasca ha sido, desde el año 2000, superior a los 40 donantes por millón de personas y ha experimentado en el último lustro un incremento de 13 puntos, rebasando los 53 donantes por millón de población. «Esto supone superar la cifra considerada como óptima por la Organización Mundial de la Salud y nos sitúa a la cabeza dentro del contexto, tanto europeo como mundial», ha remarcado Osakidetza.

En las cifras recogidas 2017, el servicio vasco de Salud ha destacado que se han potenciado los programas de donación en asistolia, con 29,2% de donantes de estas características, por encima de la media estatal (26%) y «al nivel» de países como Holanda (52,8%), Bélgica (30,7%) o Reino Unido (43%), con mayor actividad en donaciones en asistolia del mundo. El 61% de los donantes fallecen como consecuencia de accidente cerebro-vascular, un 12,3% por traumatismo craneoencefálico (1,3% por accidente de tráfico) y el resto por otras causas.

Osakidetza ha destacado que prácticamente nueve de cada diez familias «se manifiesta positivamente hacia la donación», alrededor de 5 puntos por encima de la tasa estatal y también por encima de las cifras europeas y americanas (de entre el 70 y el 80%). Estos datos, han apuntado desde Osakidetza, permiten que la probabilidad de trasplante de pacientes se sitúe «en cifras ciertamente notables, claramente por encima de las obtenidas en otros países».

De este modo, en 2017, un total de 282 personas recibieron un órgano en Euskadi. En concreto, se realizaron 178 trasplantes renales -un 10,6% de ellos de donante vivo-, 75 trasplantes hepáticos, 13 trasplantes pulmonares, 15 trasplantes cardíacos y uno de riñón-páncreas.

En los últimos 10 años, se ha realizado un total de 2.494 trasplantes de órganos a pacientes vascos, de los que 1.529 son renales, 695 hepáticos, 149 cardíacos y 121 pulmonares. Los resultados, ha remarcado Osakidetza, son «similares o mejores a los de los centros más experimentados de Europa».

En cuanto a la donación y trasplante de tejidos y células, durante el año 2017 han sido detectados 174 donantes de tejidos. El tejido -córneas, tejido osteotendinoso, piel- se remite a su vez al Centro Vasco de Transfusión y Tejidos Humanos para su procesamiento, preservación y distribución para trasplante.

Del mismo modo, se han llevado a cabo 52 trasplantes alogénicos (28 emparentados y 24 no emparentados) en el Centro de Referencia de Euskadi (HUDonostia), lo que coloca a Euskadi en tasas similares a las de los países europeos del entorno.