“Al final… todo sale bien, y si no sale bien, es que no es el final”

…Así firma sus mensajes Javier Aguirre.

Conocí a Javi en una Escuela de Pacientes y aprendí de él que si los conocimientos son necesarios, saber gestionarlos es fundamental. Experto en autocuidado, ejemplo de responsabilidad y compromiso, amante de la vida y gran luchador, Javi nos cuenta sus vivencias con la enfermedad renal.


Me llamo Javi Aguirre tengo 50 años  y soy trasplantado de riñón desde hace dos.javi-aguirre-trainsplanbike-paciente-activo

Al cumplir 30 años y en una revisión médica rutinaria con resultado de una analítica alterada, me aconsejaron visitar al nefrólogo. En principio IRC (insuficiencia renal crónica) y tras varias pruebas, el diagnostico final, glomerunefritis mesangial IGA. La verdad es que ese nombre no me decía nada, pero según la doctora me iba explicando cual era el problema, me iba angustiado.

Practicante de deporte: fútbol, rugby y federado en mi gran pasión, el ciclismo. Fue un duro golpe escuchar de boca de la doctora que me fuera olvidando de practicarlo “puedes salir con la bici unos 25 km” me dijo, en esos momentos mi media era de 100km mínimo.

javi-aguirre-biciTras el primer susto fui cambiando de hábitos, sobre todo alimenticios,  transformándome en vegetariano (por eso de que el exceso de proteínas son malas para el riñón) y poco a poco fui retomando mi  vida como deportista,  al principio con muchos  miedos, dudas e inseguridades no sabiendo si estaría haciéndolo bien.

Pero mi cuerpo necesitaba sudar, cansarse, eliminar toda la toxicidad que me generaba la IRC y mi mente…necesitaba un espacio en el que no pensar, rodar, rodar y olvidar. La práctica del ciclismo me permitía y conseguía descansar mi mente, primordial para mantener el equilibrio.

Pasaron los años, y tras 20 años conociendo perfectamente mi cuerpo y tratando a la IRC de tú a tú, en una zona de confort, una llamada de teléfono dio un vuelco a mi vida.

Una analítica rutinaria más, esta vez mis riñones habían decidido que ya habían trabajado lo suficiente y me comunicaron que debía de ingresar esa misma tarde en el hospital por urgencia para un tratamiento de choque. 

Esta vez sí que estaba asustado!!.

No sabía lo que iba a ser de mí.

Una semana después la doctora me comunicó que no había nada que hacer, mis riñones se negaban a reaccionar, por lo tanto se activaba el protocolo de diálisis. La parada de mis riñones había sido tan rápida que apenas me habían explicado en qué consistía. La doctora me comentó que lo que me contaba en una tarde era algo que lo hacían a lo largo de tres o cuatro años.

Otra vez asumir un gran cambio en mi vida, “!a tomar por saco la zona de confort!. Cambio radical de alimentación (qué duro fue para mí) y otra vez sin saber si podría practicar deporte.

Elegí la hemodiálisis ya que ello me permitía practicar deporte entre sesión y sesión, pruebas, vacunas…y tres días a la semana a mi nuevo trabajo, Hospital de Galdakao sala de hemodiálisis. Una vez  terminado el protocolo de trasplantes, activan mi entrada en la lista de espera de trasplantes. ¿Cuándo llegaría?, ¿Tardaría mucho?, ¿Sería capaz de asumir todo lo que conlleva un trasplante?,…Las preguntas eran muchas y variadas.Pero, tomé una decisión, iba a ser el paciente perfecto, me iba a cuidar al máximo para llegar al 100% a esa segunda oportunidad que se podía presentar en cualquier momento. Tras unas semanas de hemodiálisis, y ver cómo iba todo aquel nuevo mundo para mí y de saber que mis riñones cada vez producirían menos orina, decidí que era hora de volver al deporte (con el consentimiento de mi nefróloga) con una rigurosidad casi profesional, no en cuanto a intensidad pero si en la obligación que me impuse de cuidarme física y mentalmente.

Acudía al gimnasio mínimo una vez entre sesión y sesión de hemodiálisis. Como sabéis los nefrólogos te dicen cuál es tu peso seco, peso sin exceso de agua que retiene el cuerpo al no funcionar bien los riñones, y ese exceso de líquido se elimina en la hemodiálisis. Para mí era sencillo llegar a las sesiones sin exceso de peso por todo el deporte que practicaba y lo mucho que cuidaba mi alimentación y la ingesta de líquido.

Siendo consciente de mi paso por el quirófano para el trasplante (llegara cuando llegara), tenía y quería ser el paciente 10, debería estar delgado y en forma para intentar evitar posibles complicaciones durante la futura operación.

24:15, 6 de noviembre de 2014 una vez más suena el teléfono. Esta vez una llamada de esperanza, Javier Agirre, soy el coordinador de trasplantes del Hospital de Cruces, tenemos un posible riñón, en cuanto pueda diríjase al hospital”.

Miedo, esperanza, incertidumbre, dudas, nervios, agradecimiento, pena (una persona había perdido la vida y gracias a la generosidad de su familia mi vida podía ser más fácil a partir de ese momento)…Todo un cumulo de sensaciones….Ocho horas después nos informaban de que uno de los riñones era para mí.

La operación apenas duró dos horas, mi mujer que estaba en la sala de espera  se asustó al ver salir tan pronto a los doctores, uno de ellos sonrió y le dijo que todo había salido bien, que era el paciente perfecto, delgado fibroso y en forma,  ha sido coser y cantar. Once días después estaba en casa.

En menos de un mes pedaleaba en una bicicleta estática y poco a poco fui aumentando la cantidad e intensidad de los entrenamientos para contrarrestar los efectos de la cortisona y eliminar todo lo tóxico de mi organismo y una vez  sentirme libre.

Hace ya un año que tengo una entrenadora especializada en deportistas trasplantados de riñón, Sonsoles Hernandez.

Tras varios meses subiendo la cantidad e intensidad de los entrenamientos empecé a ir a marchas ciclistas de 50, 100, 140 y hasta 180 kms. Pero no todo es hacer kilómetros, el deporte equilibra, desintoxica, potencia la solidaridad, aprendes a compartir,…Difundes la necesidad de las donaciones y los beneficios de la práctica deportiva (cada una a su nivel y en su deporte preferido).

Dos años después tengo unos nuevos amigos trasplantados estupendos, un nuevo riñón, una vida plena y con muchas ganas de vivirla, proyectos grandes y pequeños.  

Solo decir GRACIAS a los médicos, cirujanos, enfermeras, auxiliares, celadores tanto del Hospital de Galdakao (donde transcurrió mi  etapa de 18 meses de diálisis), como del Hospital de Cruces (donde se llevó a cabo mi trasplante). Todos y cada uno de ellos han sido importantes en toda mi trayectoria, Y como no: GRACIAS a mi DONANTE!!! Sin la generosidad de su familia nada de este final feliz hubiera sido posible!!

¡¡  GRACIAS  a  tí  Javi  !!

Si quieres, puedes conocer un poco más sobre la  Plataforma Traïnsplant, o el Proyecto Tansplantbike.

6 pensamientos en ““Al final… todo sale bien, y si no sale bien, es que no es el final”

    • Dicen que la esperanza es lo último que se pierde…
      Yo pienso que hay que tener esperanza, pero… no “esperar”… a que las cosas pasen porque sí.
      Con la experiencia de Javi hemos visto que afrontar la realidad y aprender a convivir con ella, no en su contra, no es tarea fácil, pero tampoco imposible.
      Animo !

  1. Bonita historia con un final feliz a mi me transplantaron el 4 de noviembre del 2014 de donante vivo la donante es mi mujer estamos los dos bien creo recordar que tu Javier estabas en la habitación al lado mio yo estaba en la habitación del medio me gustaría ponerme en contacto con esa entrenadora si es posible que me pasaras su teléfono un saludo

Deja aquí tu comentario. En el apartado "¿Quiénes somos?" encontrarás las normas de etiqueta que te pedimos seguir:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s