LA SALUD MENTAL Y LA SALUD FISICA ESTAN ESTRECHAMENTE RELACIONADAS

El Día Mundial de la Salud Mental de este año (10 de octubre)se celebra en un momento en que nuestras vidas cotidianas se han visto considerablemente alteradas como consecuencia de la pandemia de COVID-19

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Los últimos meses han traído muchos retos:

– Para los profesionales de la salud, que presta sus servicios en circunstancias difíciles, y acude al trabajo con el temor de llevarse la COVID-19 a casa

– Para los estudiantes, que han tenido que adaptarse a las clases a distancia, con escaso contacto con profesores y compañeros, y llenos de ansiedad sobre su futuro

– Para los trabajadores, cuyos medios de vida se ven amenazados

– Para el ingente número de personas atrapadas en la pobreza o en entornos humanitarios frágiles con muy poca protección contra la COVID-19

-Para las personas con enfermedades crónicas como la enfermedad renal crónica y particularmente las personas en hemodiálisis

-Y para las personas con afecciones de salud mental, muchas de las cuales están todavía más aisladas socialmente que antes.

Por no hablar de la gestión del dolor de perder a un ser querido, a veces sin haber podido despedirse. Aprovecho para destacar la relación estrecha que existe entre las enfermedades crónicas y las enfermedades mentales. Salud mental es salud La salud mental y la salud física están fundamentalmente vinculadas. Las personas que viven con una enfermedad mental grave tienen mayor riesgo de sufrir amplia diversidad de afecciones físicas crónicas. Por otro lado, los afectados por enfermedades crónicas de salud física experimentan depresión y ansiedad al doble de la tasa de la población general. Los trastornos mentales y físicos coexistentes pueden disminuir la calidad de vida y llevar a una mayor duración de la enfermedad y peores resultados de salud. Esta situación también genera costos económicos para la sociedad, debido a la pérdida de productividad laboral y al mayor uso de los servicios de salud. Comprender los vínculos entre la mente y el cuerpo es el primer paso en el desarrollo de estrategias para reducir la incidencia de afecciones coexistentes y apoyar a quienes ya viven con enfermedades mentales y trastornos físicos crónicos. ¿Por qué coexisten las enfermedades mentales y los trastornos físicos crónicos? Tanto la mente como el cuerpo se ven afectados por cambios en los procesos fisiológicos y emocionales, así como por factores sociales, como los ingresos y la vivienda. Estas tres vías de la biología, la experiencia de la enfermedad y los determinantes sociales de la salud, pueden aumentar la probabilidad de que alguien que vive con una enfermedad mental o un trastorno físico crónico desarrolle un trastorno coexistente.Las personas que viven con enfermedades mentales experimentan síntomas físicos de la enfermedad en sí, y como consecuencia, del tratamiento.Las enfermedades mentales pueden alterar los equilibrios hormonales y los ciclos del sueño, y los fármacos psiquiátricos tienen efectos secundarios que van desde aumento de peso hasta ritmos cardiacos irregulares.La forma en que las personas experimentan las enfermedades mentales puede aumentar su susceptibilidad a desarrollar una mala salud física La enfermedad mental puede alterar la función social y cognitiva, y disminuir los niveles de energía, lo que puede afectar negativamente la adopción de comportamientos saludables. Las personas pueden carecer de motivación para cuidar su salud, o adoptar hábitos de alimentación y sueño poco saludables, fumar o abusar de sustancias, como consecuencia o respuesta a sus síntomas, lo que contribuye a peores resultados de salud. En el caso de la depresión en las personas con enfermedades crónicas los profesionales de la salud solo evalúan problemas de depresión en 1 de cada 4 pacientes, obviando esta valoración en 75% de los casos. Por este motivo la evaluación de los problemas de ansiedad y depresión debería establecerse de manera rutinaria y sistemática en todos los pacientes con patologías físicas crónicas, especialmente con asma, trastornos cardiovasculares, diabetes, hipertensión , artritis , cáncer y enfermedad renal crónica en tratamiento sustitutivo de la función renal

¿ Por qué las personas con diabetes de tipo 2, enfermedad renal, enfermedades cardiovasculares y obesidad se deprimen? Son muchos los factores relacionados con estas enfermedades los que pueden colaborar con la aparición de la depresión:

-El duelo de la enfermedad crónica. No aspirar a la curación es aspirar a continuar en control.

-Falta de aceptación de la enfermedad crónica.

-Tratamientos farmacológicos crónicos.

-Hospitalizaciones o intervenciones médicas.

-Comorbilidades médicas.

-Intenso miedo al futuro, sobre todo después de COVID-19.

-Situaciones psicosociales que generan sentimiento de minusvalía y baja autoestima.

-Limitaciones para la vida diaria y la modificación de la dinámica familiar con relación a la enfermedad.

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llamar la atención a los profesionales y a las personas afectadas de enfermedades cronicas para que integren dentro de su evaluacion este aspecto fundamental de la salud

Fuente: SOFIA ZARRAGA LARRONDO Jefa clinica de el Servicio de Nefrologia de el Hospital Universitario de Cruce

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