ESPAÑA ALCANZA MAXIMOS HISTORICOS EN TRASPLANTE RENAL

 

El acto de  gratitud que realiza una persona al donar un órgano es un hecho que nadie debe olvidar. Un órgano nuevo supone una vida nueva

 

España ha alcanzado en 2018 nuevos máximos históricos tanto en el número total de donantes como en los trasplantes de órganos sólidos. Así lo ha asegurado este lunes la directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Beatriz Domínguez-Gil, durante la presentación del balance de actividad de un ejercicio en el que nuestro país ha batido sus propios récords.Según los datos aportados por la institución dependiente del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, un total de 2.241 personas han regalado vida. Por su parte, los trasplantes de órganos sólidos se han incrementado en un 1%, fijándose en las 5.318 intervenciones exitosas en 2018.

De los 5.318 trasplantes realizados durante 2018 en España, 3.310 han sido de riñón

 

Si el análisis se realiza por tipo de órgano, se observa como durante el año pasado se efectuaron 3.310 trasplantes renales, 1.230 hepáticos, 321 cardíacos, 369 pulmonares, 82 de páncreas y 6 intestinales. En este sentido, es necesario subrayar que en el caso de los trasplantes renales y pulmonares se han registrado “máximos de actividad histórica”​.

Echando la vista atrás, se puede comprobar cómo, en el periodo comprendido desde 1989 hasta 2018, la actividad de trasplante renal se ha triplicado, pasando de las 1.039 intervenciones a los 3.310 trasplantes. Por el contrario, Domínguez-Gil ha subrayado que han descendido ligeramente los trasplantes hepáticos, probablemente por una menor indicación, gracias a los nuevos fármacos antivirales frente al virus de la hepatitis C.

La lista de espera se reduce en todos los órganos, excepto para corazón e intestino, pasando de un total de 4.891 a 31 de diciembre de 2017 a 4.804 en la misma fecha de 2018. De ellos, 88 son niños. De igual modo, destaca la importante reducción de la lista de espera en el caso del trasplante hepático (-19%),

https://www.consalud.es/pacientes/la-actividad-de-trasplante-renal-se-triplica-en-las-ultimas-tres-decadas_58912_102.html

 

CREATININA ¿QUE ES?

¿Qué es la creatinina?

La creatinina es una sustancia presente en la sangre que es producida por la degradación de la creatina que se encuentra en los músculos, es un producto de desecho que los riñones filtran con el fin de extraerla de la sangre y eliminarla a través de la orina.. Por lo que al analizar los niveles de creatinina es posible identificar si existe algún problema en los riñones, especialmente cuando su valor está alto en el torrente sanguíneo, ya que puede significarse que los riñones no están consiguiendo eliminarla y por esto se está acumulando en el organismo.

Es generado por nuestros músculos (tanto por su actividad como por la propia masa muscular), y la producen a una velocidad constante como parte de nuestra actividad normal diaria.

Como la creatinina es una sustancia que se produce en el organismo dependiendo del nivel de masa muscular, es normal que los hombres tengan niveles de creatinina en sangre más alto que las mujeres, ya que por lo general tienen músculos más desarrollados.

 Para qué sirve su análisis

Debemos tener en cuenta que los riñones son los órganos encargados de filtrar la creatinina excretándola a través de la orina, por lo que su medición es especialmente útil para monitorizar si los riñones se encuentran llevando a cabo su función de forma correcta.

En realidad el análisis de la creatinina es una prueba simple que se convierte en el indicador más común acerca de la función renal de la persona. Por este motivo es incluido de forma rutinaria en las analíticas sanguíneas más básicas y comunes, tanto en su forma sérica como en orina. Y es que si la función renal es anormal los niveles de creatinina tienden a incrementarse en la sangre dado que en realidad se elimina una menor cantidad de creatinina a través de la orina.

Valores normales de creatinina en sangre

Los valores de creatinina pueden variar de un laboratorio a otro, puesto que algunos laboratorios suelen analizar muestras distintas, o utilizar distintas mediciones. No obstante, los valores normales promedio son los siguientes:

  • Valores normales de creatinina sérica en hombres adultos: 0.7-1.3 mg/dl.
  • Valores normales de creatinina sérica en mujeres adultas: 0.5-1.2 mg/dl.
  • Valores normales en niños: 0.2-1 mg/dl.

Mientras que valores por encima de 4 mg/dl son considerados como un indicativo de fallo renal importante.

Por otro lado, es posible que cuando se ha practicado ejercicio físico intenso antes de la realización del análisis de sangre luego se encuentren ligeros aumentos del valor de creatinina en sangre. Este aumento no se corresponde a una insuficiencia renal, sino que en realidad se trata de un reflejo de la actividad muscular.

Los niveles elevados de creatinina en sangre pueden indicar la presencia de:

  • Insuficiencia renal.
  • Obstrucción de las vías urinarias.
  • Necrosis tubular aguda.
  • Deshidratación.
  • Nefropatía diabética.
  • Glomerulonefritis.
  • Distrofia muscular.
  • Pielonefritis.
  • Reducción del flujo de sangre renal.
  • Rabdomiólisis.

Qué puede causar creatinina alta

Cuando los valores de creatinina en la sangre están por encima de lo normal pueden indicar una lesión en los vasos sanguíneos de los riñones, una infección renal o la reducción de flujo de sangre hacia los riñones, por ejemplo. Algunos síntomas que pueden surgir en casos de creatinina alta son:

  • Cansancio excesivo;
  • Hinchazón de las piernas o brazos;
  • Sensación de falta de aire;
  • Confusión frecuente;
  • Náuseas y vómitos.

Sin embargo, atletas y fisicoculturistas también pueden tener la creatinina alta debido a la elevada actividad muscular y no debido a una lesión a nivel renal.

Valores disminuidos de creatinina sérica

Los valores de creatinina baja en la sangre no son motivo de preocupación, siendo más frecuente en embarazadas y en pacientes con enfermedades hepáticas, ya que el hígado también es el responsable por la producción de creatinina.

Sin embargo, en algunas personas también puede indicar enfermedades en los músculos como distrofia muscular, por ejemplo, que provoca otros síntomas como debilidad, dolor muscular o dificultad para mover los brazos o piernas.

 

 

EL FOSFORO

Controlar el fósforo mejora la calidad de vida de las personas que sufren insuficiencia renal

 

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Un grupo de investigación de la Universidad de Córdoba, el IMIBIC y el Hospital Universitario Reina Sofía relaciona la normalización del fósforo en sangre con el descenso de una hormona dañina para el corazón.

La hormona FGF23 (Factor de crecimiento fibroblástico 23) se origina en el hueso y es la encargada de comunicar al riñón que debe eliminar el exceso de fósforo que dicho hueso está detectando. Sin embargo, en las personas con insuficiencia renal, el riñón deja de funcionar y no obedece a la FGF23, produciéndose un exceso de la hormona (FGF23) en sangre. Esto se debe a que el hueso no detecta el no funcionamiento del riñón y sigue produciendo FGF23.

El aumento de FGF23 en sangre puede aumentar el riesgo de mortalidad en personas con insuficiencia renal.

La acumulación de FGF23 en sangre provoca efectos indeseables en otros órganos, por ejemplo, la hipertrofia. Esto se debe a un agrandamiento del corazón debido a que la alta cantidad de esta hormona afecta al sistema cardiovascular, pudiendo, incluso, aumentar el riesgo de mortalidad.

Por todo ello, un grupo de investigación integrado por personal del Departamento de Medicina de la Universidad de Córdoba, los grupos GC13 y GC07 de Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) y la Unidad de Nefrología del Hospital Universitario Reina Sofía, se centra en cómo conseguir que los niveles de FGF23 desciendan.

En este sentido, se ha llevado a cabo un estudio clínico en el que 21 pacientes en tratamiento de diálisis redujeron los altos niveles de la hormona FGF23, al introducir en su día a día una dieta reducida en fósforo y una medicación basada en captadores de fósforo, que evitan que este sea absorbido en el cuerpo.

iFGF23 Y c-FGF223

Además de los avances anteriormente expuestos, tras la investigación, dirigida por el investigador Cristian Rodelo Haad  y en la que participan los catedráticos de Medicina de la UCo Mariano Rodríguez y Alejandro Martín-Malo, se diferenció la hormona FGF23 en dos partes: FGF23 intacta (iFGF23) y FGF23 c terminal (c-FGF23).

En esta investigación, que incluye a 150 enfermos, se considera por un lado a la hormona completa (intacta) y por otro a las partes resultantes de una fragmentación (c-terminal), ya que la cantidad final de estas dependerá de factores específicos.

Si bien el fósforo es el responsable de más del 60% de los valores de la molécula en ambos casos, para la hormona intacta sus determinantes son el fósforo y el calcio en sangre, mientras que para la c-terminal el tiempo que el paciente ha permanecido en diálisis y la inflamación, son factores que aumentan su concentración.

Ahora solo queda estudiar cómo a largo plazo, esta reducción de fósforo aumenta la esperanza de vida en pacientes con insuficiencia renal.

http://alcer.org/federacionalcer/

Una invención que salvó millones de vidas: La diálisis cumple 75 años

Durante mucho tiempo el fallo renal estuvo considerado como una sentencia de muerte. Sin embargo, hace 75 años, un ingenioso doctor inventó una máquina que puede limpiar la sangre de toxinas. La idea salvó millones de vidas, pero la diálisis aún no está presente en todo el mundo

 

La tecnología que se esconde detrás de este riñón artificial se debe sobre todo al médico holandés Willem Johan Kolff (1911-2009), aunque antes que él, el doctor alemán Georg Haas (1886-1971) ya había investigado sobre la limpieza de la sangre.

Una de las mayores motivaciones de Kolff para la invención fue la compasión, pues de joven ya había presenciado la muerte de enfermos renales sin que pudiera ayudarles.

El 4 de abril de 1943 utilizó por primera vez su riñón artificial y pese a sufrir varios fracasos, dos años después logró salvar a una mujer. Después de la guerra emigró a Estados Unidos y allí mejoró su invento.

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La mayoría de las personas morirían en cuatro semanas sin la diálisis al sufrir un fallo renal, destaca el experto Andreas Kribben, presidente de la Sociedad Alemana de Nefrología. Y es que al fallar los riñones, se envenena todo el cuerpo.

Kribben señala que son los únicos órganos que se pueden sustituir temporalmente por una máquina. A continuación algunas informaciones interesantes

Pacientes:

En todo el mundo viven alrededor de dos millones de personas con diálisis, pero estas son solo el 10% de todas las que necesitan el tratamiento. En muchos países en desarrollo y emergentes una enfermedad renal sigue significando actualmente la muerte.

Avances técnicos:

“Han posibilitado que la diálisis sea más segura, eficiente y al mismo tiempo más cuidadosa”, dice Kribben. Hasta los años 70 los pacientes necesitaban hasta doce horas seguidas de diálisis.

Durante el tratamiento sufrían a menudo náuseas, calambres y problemas circulatorios, pues era necesario sacar mucha sangre a los pacientes para poder limpiarla. Actualmente, se necesita mucha menos sangre y el proceso dura de media cuatro horas. Normalmente la diálisis se tiene que repetir tres veces por semana.

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Proceso:

Cuando los riñones fallan existen principalmente dos formas de limpiar la sangre.

En la hemodiálisis se pasa la sangre por una máquina y después se vuelve a introducir en el cuerpo una vez filtrada. En la diálisis peritoneal se utiliza el propio peritoneo del paciente para limpiar la sangre. Para ello se introduce en la cavidad abdominal un fluido de diálisis a través de un catéter y después se extrae.

Este proceso tiene la ventaja de que el paciente no depende del centro de diálisis y puede someterse al tratamiento en el trabajo o durante viajes. Esta variante también se suele utilizar con pacientes jóvenes y niños.

Sin embargo, el tratamiento también exige seguir unas normas muy estrictas: los afectados deben cumplir los horarios, tomar medicamentos y seguir una dieta muy concreta.

Esperanza de vida:

La diálisis permite a las personas con insuficiencia renal vivir durante años e incluso décadas. Hay personas que vivieron más de 40 años con diálisis, cuenta Kribben. Sin embargo, los pacientes de diálisis suelen morir antes que las personas sanas de la misma edad. Esto se debe, entre otras cosas, a los cambios que sufren en las paredes de los vasos sanguíneos.

Donación de órganos :

La esperanza de vida de un paciente con insuficiencia renal aumenta notablemente al recibir un trasplante. Según los últimos datos del Registro Mundial de Trasplantes, en 2016 se realizaron en todo el mundo 84 347 trasplantes de riñón, 20 638 en la Unión Europea (UE).En España, líder mundial, se realizaron 3.269 trasplantes renales en 2017.

Diálisis puntual:

En algunas operaciones complejas se pueden producir fallos renales transitorios, también debido a inflamaciones, infecciones o como consecuencia del fallo de otro órgano. La diálisis también puede ser necesaria en casos de fallo renal agudo, pero solo durante un tiempo limitado.
Sin embargo, los pacientes que sufren un fallo renal agudo tienen mucho más riesgo de sufrir después a lo largo de su vida una enfermedad renal crónica.

Fuente: Elcomercio.com