CÁNCER DE RIÑÓN

Cada año se diagnostican nuevos casos de cáncer renal. No presentan síntomas en su fases iniciales por lo que cada cuatro pacientes reciben su diagnostico cuando ya esta avanzado.

Como en todos los tipos de cáncer, el tiempo, la detección precoz es fundamental y en el caso del renal es difícil por que es una enfermedad que da muy pocos síntomas y aveces es un hallazgo casual.

La supervivencia en cáncer renal metastásico alcanza el 30% – MedsBla

El cáncer renal comienza en los riñones. Los riñones son dos órganos con forma de frijoles, y cada uno tiene aproximadamente el tamaño de un puño. Están ubicados detrás de los órganos abdominales; hay un riñón a cada lado de la espina dorsal.

En los adultos, el carcinoma de células renales es el tipo más frecuente de cáncer de riñón y representa aproximadamente el 90 por ciento de los tumores cancerosos. También pueden presentarse otros tipos menos frecuentes de cáncer de riñón. Los niños pequeños son más propensos a desarrollar un tipo de cáncer de riñón llamado «tumor de Wilms».

La incidencia del cáncer de riñón parece ser cada vez mayor. Un motivo puede ser el hecho de que las técnicas de diagnóstico por imágenes, como las tomografías computarizadas, se usan con más frecuencia. Estas pruebas pueden hacer que se descubran más tipos de cáncer renal accidentalmente. En muchos casos, el cáncer renal se detecta en una etapa temprana, cuando los tumores son pequeños y están limitados al riñón, con lo cual son más fáciles de tratar.

Síntoma

En raras ocasiones, el cáncer de riñón causa signos o síntomas en sus primeros estadios. Y, en la actualidad, no existen pruebas de rutina para detectar el cáncer de riñón cuando no hay síntomas. En los últimos estadios, los signos y síntomas del cáncer de riñón pueden comprender:

  • Sangre en la orina, la cual puede verse de color rosa, rojo o cola
  • Dolor en la espalda o en los costados del cuerpo que no desaparece
  • Pérdida de apetito
  • Pérdida de peso sin causa aparente
  • Cansancio
  • Fiebre que, por lo general, aparece y desaparece (intermiten

Cuándo consultar al médico

Pide una cita médica con el médico si tienes síntomas o signos persistentes.

Causas

Las causas del cáncer de células renales, el tipo de cáncer renal más frecuente, no están claras, pero existen varios factores de riesgo.

Factores de riesgo

Los médicos saben que el cáncer de riñón se desencadena cuando algunas células renales adquieren mutaciones en su ADN. Las mutaciones les ordenan a las células que crezcan y se dividan rápidamente. La acumulación de células anormales crea un tumor que puede extenderse más allá del riñón. Algunas células pueden desprenderse y esparcirse (hacer metástasis) hacia partes distantes del cuerpo.

Los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de riñón comprenden:

  • Edad avanzada. El riesgo de tener cáncer de riñón aumenta con la edad.
  • Tabaquismo. Los fumadores corren más riesgo de padecer cáncer de riñón que los no fumadores. El riesgo disminuye después de dejar de fumar.
  • Obesidad. Las personas que son obesas corren más riesgo de tener cáncer de riñón que las personas cuyo peso se considera promedio.
  • Presión arterial alta (hipertensión). La presión arterial alta aumenta el riesgo de padecer cáncer de riñón.
  • Tratamiento de la insuficiencia renal. Las personas que reciben diálisis a largo plazo para tratar la insuficiencia renal crónica corren más riesgo de tener cáncer de riñón.
  • Ciertos síndromes hereditarios. Las personas que nacen con ciertos síndromes hereditarios pueden correr más riesgo de tener cáncer de riñón, entre ellas, las personas que padecen la enfermedad de Von Hippel-Lindau, el síndrome de Birt-Hogg-Dubé, el complejo de esclerosis tuberosa, el carcinoma hereditario de células renales papilares o un cáncer renal hereditario.
  • Antecedentes familiares de cáncer renal. Incluso si no presentan un síndrome hereditario, las personas que tienen antecedentes importantes de cáncer de células renales presentan un mayor riesgo de padecer cáncer de riñón.
  • Exposición a determinadas sustancias en el lugar de trabajo. Por ejemplo, podría ser una exposición al cadmio o a herbicidas específicos.
La secuenciación terapéutica logra supervivencias superiores a treinta  meses en cáncer renal avanzado

Prevención

Tomar medidas para mejorar tu salud puede ayudar a reducir el riesgo de padecer cáncer de riñón. Para reducir el riesgo, haz lo siguiente:

  • Deja de fumar. Si fumas, deja de hacerlo. Existen muchas opciones para dejar de fumar, entre ellas programas de apoyo, medicamentos y productos de reemplazo de la nicotina. Dile a tu médico que deseas dejar de fumar y juntos debatan acerca de tus opciones.
  • Mantén un peso saludable. Trabaja en pos de mantener un peso saludable. Si tienes sobrepeso u obesidad, disminuye la cantidad de calorías que consumes por día e intenta mantenerte físicamente activo la mayoría de los días de la semana. Pregúntale a tu médico acerca de otras estrategias saludables que te ayuden a bajar de peso.
  • Controla la presión arterial alta. Pídele a tu médico que te controle la presión arterial en tu próxima consulta. Si tienes la presión arterial alta, puedes hablar acerca de las opciones para reducir los valores. Las medidas relacionadas con el estilo de vida, como hacer ejercicio, adelgazar y realizar cambios en la dieta, pueden ayudar. Es posible que algunas personas tengan que recurrir a los medicamentos para reducir la presión arterial. Analiza las opciones con tu médico
Cáncer de Riñón - Androsmedic
Relacionadohttps://www.
mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/kidney-cancer/symptoms-causes/syc-2035266

ACTIVIDAD FÍSICA EN LA ENFERMEDAD RENAL

Después de dos meses de confinamiento por la actual pandemia desde nefro cruces valoramos la importancia de realizar ejercicio diario.

El ejercicio fisico tiene un impacto positivo en la calidad de vida y bienestar de los pacientes en hemodialisis.

Por lo tanto animamos a todas las personas con una enfermedad renal a mantenerse activas practicando aquello que su estado físico se lo permita.

How Much Physical Activity Is Necessary for Older Adults?

Lo ideal es, que el comienzo de la practica de ejercicio en la enfermedad renal crónica se afronte desde un punto de vista multidisciplinar, con la intervención de varios profesionales. Por ejemplo, el nefrólogo tiene que realizar el seguimiento del paciente para intentar enlentecer la progresión de la enfermedad renal adaptando la prescripción de fármacos, controlando la anemia y haciendo un seguimiento de la función renal para que, en caso necesario, se inicie el tratamiento renal sustitutivo de forma programada (hemodiálisis o diálisis peritoneal). Junto con enfermería y el especialista en nutrición, se deben elaborar planes de alimentación para evitar el exceso de sustancias que el riñón no es capaz de eliminar en su totalidad y cuya acumulación puede resultar perjudicial, como puede ser la urea (fruto de la ingesta proteica), el fósforo o el potasio. Además, hay que evitar la desnutrición que puede producirse por este tipo de alimentación restrictiva.

La enfermedad renal puede tener distintas causas, pudiendo tener su origen en enfermedades sistémicas como la diabetes y viene, frecuentemente, asociada a la hipertensión arterial.El ejercicio va a jugar un papel importante en el control de dichas enfermedades, tanto de forma directa como indirecta. Además, los malos hábitos alimentarios, el sedentarismo o la edad van a favorecer la disminución de la masa muscular y el aumento de la masa grasa, dando lugar a la aparición del sobrepeso y de la obesidad, que influyen en la progresión de la enfermedad.

Entre los muchos efectos de la enfermedad renal crónica, está la disminución de la capacidad funcional del paciente, lo que supone una disminución de la calidad de vida, ya que el paciente será más dependiente. Esto requiere que necesitará ayuda para realizar muchas de las acciones de la vida diaria como, por ejemplo: vestirse o ducharse, para salir a la calle, etc. Esta dependencia puede suponer una disminución de la autoestima y un aumento del sentimiento de inseguridad. Por todo esto, los profesionales recomendamos incluir la actividad física dentro del cuidado integral, ya que va a tener un efecto beneficioso sobre la progresión de la enfermedad.

La actividad física es buena para el paciente renal, pero debe acomodarse a la edad, condición física y cualquier otra alteración que pueda presentar el paciente.

Lo ideal es que el ejercicio esté prescrito y supervisado por personal formado y capacitado, pero esto no siempre es posible, ya que hay pacientes que no cuentan con medios suficientes o para los que acudir a un centro deportivo puede no resultar una actividad atractiva.Por ello se debe incrementar la actividad con acciones en la vida diaria

  1. En primer lugar, hay que buscar actividades que resulten atractivas. Por ejemplo, bailar, pasear, nadar, yoga, taichí o practicar algún deporte, como pádel, tenis, golf, etc. 

    Por ello se debe incrementar la actividad con acciones en la vida diariaPor ello se debe incrementar la actividad con acciones en la vida diariaPor ello se debe incrementar la actividad con acciones en la vida diaria
     
  2. Subir y bajar escaleras es un ejercicio que está al alcance de todos, aunque muchas veces esto puede suponer un reto; hay que empezar poco a poco, subiendo primero un piso e ir incrementando con el tiempo el número de pisos a subir.

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  3. Otra forma de fortalecer la musculatura de las piernas es levantarse y sentarse un número de veces, determinando el primer día cuál es la meta que hay que superar.

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  4. Algo tan sencillo como ir a la compra caminando y cargando con las bolsas (evidentemente, si no es una compra grande).

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  5. Intentar caminar un mínimo de 30 minutos o más al día, o 30 min. por la mañana y 30 por la tarde. Si se disponen de cuentapasos o podómetros, caminar un mínimo de 8.000 pasos al día.

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  6. Para las personas con vida laboral activa, ir al trabajo caminando o en trasporte público, bajándose una parada antes, etc.
    Por ello se debe incrementar la actividad con acciones en la vida diaria
     
Ejercicio físico entrenamiento con pesas, ejercicio de dibujos ...

Si es posible, se puede acudir a un centro deportivo, donde hay que alternar ejercicio aeróbico (como bicicleta, cinta, elíptica, etc.) con ejercicios de musculación y tonificación, trabajando masas musculares grandes (ejercicios de pierna, espalada y pecho), evitando trabajar masas musculares pequeñas (brazos), sobre todo si hay hipertensión (ya que aumentan la tensión arterial). Otra opción igualmente válida es asistir a clases colectivas, evitando aquellas que sean más intensas, y es necesario informar al monitor para que indique qué ejercicios alternativos se pueden realizar en caso de que la clase incluya movimientos poco recomendados.

 

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No todas las personas con enfermedad renal crónica están en la misma situación. Por ello, no se puede generalizar cuál es el momento oportuno para realizar el ejercicio. Hay que buscar el mejor momento dependiendo de las características personales.

Los pacientes en hemodiálisis pueden terminar tarde la sesión de diálisis o manifestar problemas como mareos o cansancio. Por ello, al terminar la sesión no suele ser un buen momento para hacer ejercicio y quizá sea mejor realizar actividad física antes de la sesión, intradiálisis a primera hora (siempre supervisadas) o el día que no se dializa.

Los pacientes en diálisis peritoneal deben realizar la actividad física sin líquido en el abdomen para evitar el riesgo de hernias abdominales o un aumento de presión del catéter. Además hay que tener en cuenta que se debe evitar hacer ejercicio intenso en los abdominales.

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Antes de terminar hay que señalar que el ejercicio debe ser seguro y controlado. Por ello, hay que evitar el ejercicio de alta intensidad y, en caso de aparecer alguna molestia, interrumpirlo, y consultad lo antes posible con el nefrólogo. La práctica de ejercicio sin control puede acarrear lesiones musculares, o efectos cardiovasculares indeseables.

https://www.nefralia.es/conviviendo-con-erc/canal-renal/actividad-fisica-en-la-enfermedad-renal-cronica

LA ORINA

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La orina (del latín urina) es un líquido acuoso transparente y amarillento, de olor característico, secretado por los riñones y enviado al exterior por el aparato urinario. La orina puede servir para determinar la presencia de algunas enfermedades.

Sus riñones producen orina al filtrar desechos y exceso de agua de la sangre. Al desecho se le llama urea. La sangre la transporta hasta los riñones. Desde los riñones, la orina llega a la vejiga por dos tubos delgados llamados uréteres. La vejiga almacena la orina hasta que usted siente ganas de ir al baño. La vejiga se expande cuando está llena y se hace más pequeña cuando está vacía. Si su sistema urinario funciona normalmente, su vejiga puede almacenar hasta 16 onzas (177cc o dos tazas) de orina cómodamente por entre dos a cinco horas.

Usted puede tener problemas para orinar si sufre de:

QUE NOS DICE EL COLOR DE LA ORINA?

La imagen puede contener: texto que dice "Qué dice tu orina Transparente bebiendo mucha agua. Quizás quieras poco Rosado o rojo Amarillo Pálido comido remolacha arándanos Saludable puede sandre hidratado debido enfermedad Está Normal Azul o Verde Ámbar Miel Puede enfermeda genética Tu está bacteria suficiente tracto urinario, algun colorante consulta médico Jarabe coca- cola Podrías tener enfermedad hepática severa. médico Espuma Podría indicar exceso proteína dieta visita espuma espuma es constante constante"
  • Orina amarillo claro: el típico color amarillo es el normal, y se debe a la presencia de urobilina mezclada con el agua. Si bebemos más, la orina es más clara, y si bebemos menos se concentra más la urobilina y es más oscura. Si la orina es muy clara pero no hemos bebido mucho, podría indicar diabetes.
  • Orina anaranjada: puede deberse simplemente al consumo de zanahoria o remolacha. Pero también puede indicar algún problema del hígado. Si no has consumido esos alimentos, deberías ir a tu médico.
  • Orina azul verdosa: por ingesta de espárragos o colorantes azul verdosos en los alimentos. Algunas bacterias que producen infecciones de orina también pueden dar este color.
  • Orina color café: las alubias, los frijoles o las habas pueden producir ese color, y también algunos medicamentos. Una deshidratación intensa, o algunos problemas hepáticos también pueden ser causa de este color.
  • Orina rosada o rojiza: puede ser producida por los arándanos y otros alimentos rojos. También por el ejercicio físico intenso. Pero sin esos desencadenantes habitualmente se trata de la presencia de sangre en la orina, que puede ser por una infección, una piedra en el riñón o por causas más peligrosas como tumores de vejiga o de la vía urinaria. Si la orina es roja se recomienda siempre consultar loa antes posible con un urólogo.
  • Orina con fuerte olor: los espárragos o el café pueden producirlo. También las infecciones de orina.
  • Orina turbia: puede deberse a cálculos en la vía urinaria, pero lo más frecuente es que se acompañe de un fuerte olor y de ganas de orinar muchas veces. Esto ocurre en las infecciones de orina.
  • Orina espumosa: se debe a la presencia de proteínas en la orina. La proteinuria debe ser siempre estudiada, porque si no se debe a un exceso de proteínas en la dieta, puede traducir un problema renal.

La recomendación general es que cualquier alteración en el color de la orina o en sus características esperéis 24 horas a ver si se corrige. Pero si persiste, o se acompaña de otros síntomas como dolor o fiebre, o se trata de orina roja ¡consultad pronto con vuestro médico!

https://medlineplus.gov/spanish/urineandurination.html

https://www.quironsalud.es/blogs/es/salud-hombre/dice-color-orina

https://es-la.facebook.com/VivirconIr

TRASPLANTE RENAL

PROCEDIMIENTO

Personal médico de Can Misses durante una extracción de órganos.

Los trasplantes de riñón se realizan con anestesia general, para que no estés despierto durante el procedimiento. El equipo quirúrgico controla tu frecuencia cardíaca, presión arterial y nivel de oxígeno en sangre durante el procedimiento.

Durante la cirugía:

  • El cirujano te realiza una incisión en la parte baja de un lado del abdomen y te coloca el nuevo riñón. A menos que los propios riñones estén generando complicaciones como presión arterial alta, cálculos renales, dolor o infección, estos quedan en su lugar.
  • Los vasos sanguíneos del nuevo riñón se conectan a los vasos sanguíneos en la parte baja del abdomen, justo por encima de una de las piernas.
  • El uréter del nuevo riñón (el tubo que une el riñón con la vejiga) se conecta a la vejiga.

Después del procedimiento

Después de tu trasplante de riñón, puedes esperar que ocurra lo siguiente:

  • Pasar desde unos días hasta una semana en el hospital. Los médicos y el personal de enfermería supervisan tu estado en el área de recuperación de trasplantes del hospital para detectar señales de complicaciones. Tu nuevo riñón producirá orina como lo hacían tus propios riñones cuando estaban sanos. Con frecuencia, esto se inicia de inmediato. En otros casos puede tardar varios días y es posible que necesites diálisis temporal hasta que los nuevos riñones comiencen a funcionar de manera adecuada. Se pueden sentir molestias o dolor alrededor del lugar de la incisión durante la cicatrización. La mayoría de los receptores de trasplante de riñón puede regresar al trabajo y a sus actividades normales de tres a ocho semanas después del trasplante. No debes levantar objetos que pesen más de 10 libras (4,5 kg) ni hacer ejercicio (excepto caminar) hasta que la herida haya cicatrizado (por lo general, alrededor de seis semanas después de la cirugía).
  • Realizarte chequeos frecuentes mientras estés en recuperación. Después de que recibas el alta del hospital, será necesario hacerte un seguimiento minucioso durante unas semanas para verificar si el nuevo riñón está funcionando bien y para asegurarse de que tu cuerpo no lo esté rechazando. Es posible que debas realizarte análisis de sangre varias veces por semana y que deban ajustar tus medicamentos en las semanas posteriores a tu trasplante. Durante este período, si vives en otra ciudad, es posible que debas organizarte para hospedarte cerca del centro de trasplante.
  • Tomar medicamentos por el resto de tu vida. Deberás tomar varios medicamentos después de tu trasplante de riñón. Los medicamentos llamados “inmunodepresores” (medicamentos contra el rechazo) ayudan a evitar que el sistema inmunitario ataque y rechace el nuevo riñón. Los demás medicamentos ayudan a reducir el riesgo de otras complicaciones, como las infecciones, después del trasplante.

Resultados

Para evitar que tu cuerpo rechace el riñón de tu donante, necesitarás medicamentos para inhibir el sistema inmunitario. Dado que estos medicamentos contra el rechazo hacen que el organismo sea más vulnerable a las infecciones, tu médico también puede recetarte antibióticos, medicamentos antivirales y medicamentos antifúngicos.

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Es importante que tomes todos los medicamentos tal como te los recetó el médico. Tu cuerpo puede rechazar el nuevo riñón si te salteas los medicamentos incluso por un período corto. Comunícate con tu equipo de trasplante de inmediato si estás teniendo efectos secundarios que te impiden tomar los medicamentos.Luego del trasplante, se recomienda enfáticamente que te realices autocontroles y que asistas a controles con un dermatólogo para detectar cualquier señal de cáncer de piel y que hagas un seguimiento de tu otro cáncer.

Afrontamiento y apoyo

Dieta y nutrición

Después del trasplante de riñón, es posible que debas ajustar tu alimentación para mantener el riñón sano y en buen estado de funcionamiento. Tendrás menos restricciones alimenticias que las que tendrías si estuvieras recibiendo terapia de diálisis antes del trasplante, pero es posible que aún debas hacer algunos cambios en tu dieta.

Tu equipo de trasplante incluye un especialista en nutrición (dietista) que puede analizar tus necesidades de nutrición y dieta y responder cualquier pregunta que tengas después del trasplante.

Algunos de tus medicamentos pueden aumentar tu apetito y facilitar el aumento de peso. Pero alcanzar y mantener un peso saludable a través de la dieta y el ejercicio es tan importante para los receptores de trasplantes como lo es para todos los demás, a fin de reducir el riesgo de enfermedad cardíaca, presión arterial alta y diabetes.

Es posible que tengas que llevar un registro de cuántas calorías consumes o limitar los alimentos con alto contenido de azúcar y grasa.

El dietista también te recomendará varias opciones de alimentos saludables e ideas para implementar en tu plan de nutrición. Las recomendaciones de tu dietista después de un trasplante de riñón pueden incluir lo siguiente:

  • Comer al menos cinco porciones de frutas y verduras al día
  • Evitar el pomelo y el jugo de pomelo debido a su efecto en un grupo de medicamentos inmunosupresores (inhibidores de calcineurina)
  • Incluir suficiente fibra en la dieta diaria
  • Beber leche descremada o consumir otros productos lácteos descremados, lo cual es importante para mantener niveles óptimos de calcio y fósforo
  • Comer carnes magras, aves y pescado

El dietista también puede recomendarte lo siguiente:

  • Seguir una dieta baja en sal y en grasas
  • Seguir las pautas de seguridad alimentaria
  • Mantenerse hidratado bebiendo la cantidad adecuada de agua y otros líquidos todos los días
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Ejercicio

Una vez que te recuperes de la cirugía de trasplante, deberías incorporar ejercicio y actividad física de manera regular en tu vida para continuar mejorando tu salud física y mental general.

Luego del trasplante, el ejercicio regular ayuda a aumentar los niveles de energía y la fuerza. También te ayuda a conservar un peso saludable, reducir el estrés y evitar complicaciones frecuentes después del trasplante, como la presión arterial alta y los niveles altos de colesterol.

El equipo de trasplantes te recomendará un programa de actividad física ajustado a tus necesidades y metas personales.

Enseguida después del trasplante, debes caminar tanto como puedas. Gradualmente, comienza a incorporar más actividad física a tu vida diaria, que incluya hacer al menos 30 minutos de ejercicio moderado, cinco días a la semana.

Caminar, andar en bicicleta, nadar, realizar entrenamiento de fuerza de bajo impacto y otras actividades físicas que disfrutes pueden ser parte de un estilo de vida saludable y activo tras un trasplante. Asegúrate de comunicarte con tu equipo de trasplante antes de comenzar o cambiar tu rutina de ejercicios después del trasplante

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.Fuente:

Trasplante de riñón – atención en Mayo Clinic