OBESIDAD :DERRIBANDO MITOS

Os adjunto un artículo de DR.Arya M. Sharma,PhD de interés general sobre el  tratamiento de la obesidad.

Argumentos a favor de considerar la obesidad una enfermedad

  1. Empeora la salud.
  2. Hay incluso personas con una variedad amplia de tamaños y formas corporales que están completamente sanas y que por tanto no tienen obesidad (a pesar de los que dice la escala del IMC). Por el contrario, incluso los defensores más vehementes de la “aceptación grasa” tendrían dificultades para negar que existe un vínculo directo entre exceso de grasa corporal y deterioro de la salud en muchas personas, bien por limitaciones funcionales o por complicaciones médicas.

Por tanto, el sobrepeso con apnea del sueño es enfermedad, el sobrepeso con diabetes de tipo 2 es enfermedad, el sobrepeso con hipertensión es enfermedad, el sobrepeso con enfermedad por reflujo gastroesofágico es enfermedad y así en adelante.

  1. Una vez establecida, la obesidad es un problema para toda la vida.

Cuando una persona acumula un exceso de grasa que afecta a su salud, no tiene “cura” conocida. No es posible suspender el tratamiento efectivo sin que el problema vuelva a aparecer.

La obesidad se comporta como todas las demás enfermedades crónicas. Es posible modificar la evolución o incluso mejorar el trastorno con tratamientos conductuales, médicos o quirúrgicos, pero al suspender el tratamiento la persona vuelve a aumentar de peso, a veces con un añadido.

Un paciente de género masculino me dijo hace poco tiempo que había perdido 25 kg alrededor de 5 años antes, simplemente controlando la alimentación y realizando un programa de ejercicio regular. Me dijo que había “vencido” a su obesidad y que se consideraba a sí mismo “curado”. Le respondí que yo le consideraba solo “en remisión” porque su biología sigue siendo la de una persona con obesidad. Y le demostré mi afirmación de la manera siguiente.

Nadie llega a “curarse” nunca de su obesidad

Imaginemos que él y yo intentáramos aumentar 25 kg de peso en las próximas 6 semanas. Yo tendría que afrontar una tarea realmente ardua mientras que él no tendría mucha dificultad para recuperar su peso. De hecho, si él adoptara sencillamente mis hábitos alimentarios, recuperaría los 25 kg antes de darse cuenta.

Su cuerpo está esperando recuperar el peso que ha perdido, mientras que mi biología me haría realmente difícil aumentar tanto peso inicialmente. Esta es la razón por la que el “punto de ajuste” de su peso sigue estando 25 kg por encima del mío, que está en mi peso actual (lo máximo que he pesado nunca).

Al haber pesado 25 kg más en algún momento, su biología ha quedado alterada de manera permanente.

En la actualidad, sabemos mucho de esta biología. Sabemos lo que sucede cuando las personas intentar perder peso, y el grado de dureza con el que lucha el cuerpo para resistirse a la pérdida de peso y para recuperar el peso perdido. Esta es la razón por la que la obesidad precisa un tratamiento continuo. Nadie llega a “curarse” nunca de su obesidad, ni siquiera las personas que se someten a cirugía bariátrica. Si se revierte la cirugía vuelven a recuperar el peso.

  1. Las modificaciones del estilo de vida tienen un efecto escaso en la obesidad.

Hay muchos ejemplos publicados en internet con fotografías antes y después de personas que han perdido peso mediante dieta y ejercicio, pero por lo general en la realidad las modificaciones del estilo de vida no son muy efectivas a largo plazo. Incluso en estudios clínicos con voluntarios muy motivados que recibían más apoyo del que sería previsible en la práctica clínica habitual, la media de la pérdida de peso a los 12-24 meses fue baja.

En la mayoría de las personas con obesidad, las modificaciones del estilo de vida no son suficientemente efectivas – al menos como medidas a largo plazo en la vida real. Aunque este hecho puede resultar desalentador para muchas de estas personas (sobre todo para las que han dedicado sus vidas a promocionar un estilo de vida saludable como la solución para la obesidad), es parecido al que hemos observado con otras enfermedades relacionadas con el “estilo de vida” como la diabetes y la hipertensión. Aunque la dieta y el ejercicio son elementos esenciales para controlar estas enfermedades, muchas personas con diabetes o hipertensión necesitan asistencia médica además de estas medidas.

Con la obesidad sucede lo mismo. La dieta y el ejercicio siguen siendo elementos esenciales del tratamiento, pero simplemente no consiguen la eficacia suficiente para controlar la obesidad en la mayoría de las personas obesas.

  1. Considerar que la obesidad es una enfermedad puede mejorar el acceso a la asistencia sanitaria.

Por desgracia, pocos sistemas sanitarios se sienten obligados a proporcionar los tratamientos adecuados para la obesidad, y pocos planes de salud cubren estos tratamientos. Aunque la cirugía bariátrica es el único tratamiento con eficacia a largo plazo basada en la evidencia de la obesidad grave, por desgracia, su aplicación sigue siendo escasa.

Los responsables de los sistemas sanitarios también son parte del problema. Muchos limitan su papel en el control de la obesidad a avisar a los pacientes del riesgo que implica un exceso de peso. No consideran que sea su labor aplicar un tratamiento directo para la obesidad

Esto es diametralmente opuesto a lo que se hace para la diabetes o la hipertensión. s es una parte importanLa mayoría de los médicos estarían de acuerdo en que limitarse a decir a los pacientes que deben bajar la glucemia o la presión arterial no puede considerarse una asistencia sanitaria adecuada. Ayudar a los pacientes con estos problema es de nuestra labor

Pero un colega me pregunto hace poco tiempo, “¿por qué debe ser este mi cometido?, ¿por qué no comen menos y hacen más ejercicio?, ¿es tan difícil?”.

5. Las enfermedades precisan empatía.

Nuestra respuesta normal a las personas afectadas por una enfermedad – incluyendo los fumadores con cáncer de pulmón o las personas con enfermedades de transmisión sexual – debe contener al menos cierto grado de empatía. Incluso si la enfermedad es totalmente evitable y el paciente ha acelerado su evolución, una vez que se hace el diagnóstico de diabetes, cardiopatía isquémica o accidente cerebrovascular, la respuesta social esperada consiste en empatía, no solo por parte de familiares, amigos y compañeros.

6. El tratamiento de la obesidad debe enseñarse en las facultades de medicina.

Por desgracia, en la facultad de medicina aprendemos poco sobre la obesidad. Todo licenciado en medicina puede recitar el papel y la función de ADH, ATP, PNA, TSH y de una amplia variedad de otros parámetros bioquímicos relacionados incluso con la fisiología y la función más específica. Pero pocos estudiantes de medicina y médicos han oído hablar alguna vez de POMC, alfa-MSH, PYY, AgRP, CART, MC4R o alguna de las otras moléculas que se sabe que intervienen en la regulación del apetito.

La cuestión es que incluso los licenciados en medicina graduados en los últimos años tienen solo un conocimiento escaso de la biología compleja del apetito y de la regulación del metabolismo energético, sin un conocimiento amplio del enfoque clínico de la obesidad.[6]

Elevar la obesidad a la categoría de enfermedad eliminaría las excusas de las facultades de medicina para no enseñar a los estudiantes la sociopsicobiología compleja de la obesidad y sus complicaciones, su pronóstico y los tratamientos.

Epílogo

Estoy completamente convencido de que las razones a favor de considerar que la obesidad es una enfermedad son bastante más sólidas que los argumentos en contra. Dicho esto, me gustaría reconocer que el término “enfermedad” es un convencionalismo social. Que yo sepa, no hay una definición legal o científica de qué implica este término.

Igual que todos los convencionalismos sociales están sujetos a modificación, nuestras definiciones de la enfermedad también pueden cambiar. Los trastornos que en algún momento se consideraron procesos normales del envejecimiento (por ejemplo, diabetes de tipo 2 o demencia) han alcanzado hace tiempo la categoría de enfermedades. Este reconocimiento ha tenido una influencia notable en cuestiones que van desde la legislación sobre derechos humanos, a los seguros de salud y hasta la inclusión de estos trastornos en la formación y en la práctica médica.

Las personas con obesidad no se merecen menos.

 

 

DÍA MUNDIAL DEL RIÑÓN 2017


Como cada año, en mes de marzo se celebra el “Día de la Mundial del Riñón”. Cuidar la salud de tus riñones es muy importante,  y si te diagnostican de enfermedad renal, infórmate de los cambios de hábitos que necesitas.

La enfermedad renal crónica (ERC) o Insuficiencia Renal Crónica (IRC), es una pérdida progresiva e irreversible de nuestras funciones renales: eliminar desechos y toxinas, concentrar la orina y conservar los electrolitos en la sangre, producir glóbulos rojos, regular la presión arterial, y mantener los huesos sanos y fuertes.

Los síntomas son inespecíficos, pero el deterioro de la función renal suele ir acompañado de:

  • Malestar general, decaimiento, fatiga.
  • Tensión arterial alta
  • Hinchazón en diferentes partes del cuerpo (tobillos, manos, cara…)
  • Náuseas, vómitos
  • Picazón y piel seca
  • Interrupción de los períodos menstruales

Más de 4 millones de españoles padecen Enfermedad Renal Crónica (ERC), más de 55.000 están en Tratamiento Renal Sustitutivo (TRS) y más de 28.000 han recibido un trasplante.

La prevalencia de la ERC aumenta a un ritmo del 3% anual, lo que significa que podría duplicarse el número de casos en una década.

La mitad de los pacientes diabéticos y con enfermedad cardiovascular también sufre ERC. De ahí la importancia de controlar la hipertensión arterial y la diabetes.

La cuarta parte de los pacientes afectados, no son diagnosticados de forma temprana.

Del gasto sanitario anual, el tratamiento de pacientes con ERC es un 3%.

Controlar la hipertensión arterial y la diabetes son esenciales para el cuidado de tus riñones.

Debemos llevar una dieta sana y hacer ejercicio físico diario por la salud de nuestros riñones.

Desde la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) nos dan una serie de recomendaciones para tener sanos nuestros riñones:

1. Mueve tus pies (una hora de actividad física diaria).

2. Bebe la cantidad de agua adecuada (de 4 a 6 vasos al día).

3. Modérate con las bebidas gaseosas y alcohólicas.

4. Stop fumar.

5. Come verduras 2 veces al día y fruta 3 veces al día

6. Combina las frutas y verduras de tus comidas principales con pan, pastas o arroces.

7. Toma aceite de oliva.

8. Toma proteinas a diario aleternando pescado, huevo y legumbres.

9. La leche mejor semidesnatada.

10. Carnes rojas o procesadas sólo ocasionalmente y mejor con ensalada.

11. Evita las vísceras de cerdo o vaca.

12. Alimentos ultraprocesados no, gracias (bollería).

13. No te pases con la sal.

14. No tomes suplementos dietéticos sin ser indicados por un especialista.

15. Ojo con los medicamentos. Solo los necesarios, y según te diga el médico.

16. No abuses de los antiinflamatorios y el Omeprazol.

17.  No uses plantas medicinales diuréticas sin consultar a un profesional.

18. No abuses de los laxantes.

Fuente: El rincón de la Salud.

 

“Al final… todo sale bien, y si no sale bien, es que no es el final”

…Así firma sus mensajes Javier Aguirre.

Conocí a Javi en una Escuela de Pacientes y aprendí de él que si los conocimientos son necesarios, saber gestionarlos es fundamental. Experto en autocuidado, ejemplo de responsabilidad y compromiso, amante de la vida y gran luchador, Javi nos cuenta sus vivencias con la enfermedad renal.


Me llamo Javi Aguirre tengo 50 años  y soy trasplantado de riñón desde hace dos.javi-aguirre-trainsplanbike-paciente-activo

Al cumplir 30 años y en una revisión médica rutinaria con resultado de una analítica alterada, me aconsejaron visitar al nefrólogo. En principio IRC (insuficiencia renal crónica) y tras varias pruebas, el diagnostico final, glomerunefritis mesangial IGA. La verdad es que ese nombre no me decía nada, pero según la doctora me iba explicando cual era el problema, me iba angustiado.

Practicante de deporte: fútbol, rugby y federado en mi gran pasión, el ciclismo. Fue un duro golpe escuchar de boca de la doctora que me fuera olvidando de practicarlo “puedes salir con la bici unos 25 km” me dijo, en esos momentos mi media era de 100km mínimo.

javi-aguirre-biciTras el primer susto fui cambiando de hábitos, sobre todo alimenticios,  transformándome en vegetariano (por eso de que el exceso de proteínas son malas para el riñón) y poco a poco fui retomando mi  vida como deportista,  al principio con muchos  miedos, dudas e inseguridades no sabiendo si estaría haciéndolo bien.

Pero mi cuerpo necesitaba sudar, cansarse, eliminar toda la toxicidad que me generaba la IRC y mi mente…necesitaba un espacio en el que no pensar, rodar, rodar y olvidar. La práctica del ciclismo me permitía y conseguía descansar mi mente, primordial para mantener el equilibrio.

Pasaron los años, y tras 20 años conociendo perfectamente mi cuerpo y tratando a la IRC de tú a tú, en una zona de confort, una llamada de teléfono dio un vuelco a mi vida.

Una analítica rutinaria más, esta vez mis riñones habían decidido que ya habían trabajado lo suficiente y me comunicaron que debía de ingresar esa misma tarde en el hospital por urgencia para un tratamiento de choque. 

Esta vez sí que estaba asustado!!.

No sabía lo que iba a ser de mí.

Una semana después la doctora me comunicó que no había nada que hacer, mis riñones se negaban a reaccionar, por lo tanto se activaba el protocolo de diálisis. La parada de mis riñones había sido tan rápida que apenas me habían explicado en qué consistía. La doctora me comentó que lo que me contaba en una tarde era algo que lo hacían a lo largo de tres o cuatro años.

Otra vez asumir un gran cambio en mi vida, “!a tomar por saco la zona de confort!. Cambio radical de alimentación (qué duro fue para mí) y otra vez sin saber si podría practicar deporte.

Elegí la hemodiálisis ya que ello me permitía practicar deporte entre sesión y sesión, pruebas, vacunas…y tres días a la semana a mi nuevo trabajo, Hospital de Galdakao sala de hemodiálisis. Una vez  terminado el protocolo de trasplantes, activan mi entrada en la lista de espera de trasplantes. ¿Cuándo llegaría?, ¿Tardaría mucho?, ¿Sería capaz de asumir todo lo que conlleva un trasplante?,…Las preguntas eran muchas y variadas.Pero, tomé una decisión, iba a ser el paciente perfecto, me iba a cuidar al máximo para llegar al 100% a esa segunda oportunidad que se podía presentar en cualquier momento. Tras unas semanas de hemodiálisis, y ver cómo iba todo aquel nuevo mundo para mí y de saber que mis riñones cada vez producirían menos orina, decidí que era hora de volver al deporte (con el consentimiento de mi nefróloga) con una rigurosidad casi profesional, no en cuanto a intensidad pero si en la obligación que me impuse de cuidarme física y mentalmente.

Acudía al gimnasio mínimo una vez entre sesión y sesión de hemodiálisis. Como sabéis los nefrólogos te dicen cuál es tu peso seco, peso sin exceso de agua que retiene el cuerpo al no funcionar bien los riñones, y ese exceso de líquido se elimina en la hemodiálisis. Para mí era sencillo llegar a las sesiones sin exceso de peso por todo el deporte que practicaba y lo mucho que cuidaba mi alimentación y la ingesta de líquido.

Siendo consciente de mi paso por el quirófano para el trasplante (llegara cuando llegara), tenía y quería ser el paciente 10, debería estar delgado y en forma para intentar evitar posibles complicaciones durante la futura operación.

24:15, 6 de noviembre de 2014 una vez más suena el teléfono. Esta vez una llamada de esperanza, Javier Agirre, soy el coordinador de trasplantes del Hospital de Cruces, tenemos un posible riñón, en cuanto pueda diríjase al hospital”.

Miedo, esperanza, incertidumbre, dudas, nervios, agradecimiento, pena (una persona había perdido la vida y gracias a la generosidad de su familia mi vida podía ser más fácil a partir de ese momento)…Todo un cumulo de sensaciones….Ocho horas después nos informaban de que uno de los riñones era para mí.

La operación apenas duró dos horas, mi mujer que estaba en la sala de espera  se asustó al ver salir tan pronto a los doctores, uno de ellos sonrió y le dijo que todo había salido bien, que era el paciente perfecto, delgado fibroso y en forma,  ha sido coser y cantar. Once días después estaba en casa.

En menos de un mes pedaleaba en una bicicleta estática y poco a poco fui aumentando la cantidad e intensidad de los entrenamientos para contrarrestar los efectos de la cortisona y eliminar todo lo tóxico de mi organismo y una vez  sentirme libre.

Hace ya un año que tengo una entrenadora especializada en deportistas trasplantados de riñón, Sonsoles Hernandez.

Tras varios meses subiendo la cantidad e intensidad de los entrenamientos empecé a ir a marchas ciclistas de 50, 100, 140 y hasta 180 kms. Pero no todo es hacer kilómetros, el deporte equilibra, desintoxica, potencia la solidaridad, aprendes a compartir,…Difundes la necesidad de las donaciones y los beneficios de la práctica deportiva (cada una a su nivel y en su deporte preferido).

Dos años después tengo unos nuevos amigos trasplantados estupendos, un nuevo riñón, una vida plena y con muchas ganas de vivirla, proyectos grandes y pequeños.  

Solo decir GRACIAS a los médicos, cirujanos, enfermeras, auxiliares, celadores tanto del Hospital de Galdakao (donde transcurrió mi  etapa de 18 meses de diálisis), como del Hospital de Cruces (donde se llevó a cabo mi trasplante). Todos y cada uno de ellos han sido importantes en toda mi trayectoria, Y como no: GRACIAS a mi DONANTE!!! Sin la generosidad de su familia nada de este final feliz hubiera sido posible!!

¡¡  GRACIAS  a  tí  Javi  !!

Si quieres, puedes conocer un poco más sobre la  Plataforma Traïnsplant, o el Proyecto Tansplantbike.

CUIDARSE CAMINANDO


A menudo mencionamos en nuestro blog la importancia de unos hábitos de vida saludables para mantener la salud y evitar la progresión de la enfermedad. Mantenerse activo y realizar ejercicio físico moderado, es recomendable tanto para el bienestar físico como mental, pero en muchas ocasiones no sabemos muy bien qué hacer, cómo o con quien para que sea una actividad agradable y motivadora.

Nos ha parecido muy interesante una iniciativa del Ayuntamiento de Bilbao  llamada:

“RED DE CAMINANTES”. 

Última quedada del curso 2015 de los “caminantes” en Bilbao.                                       Foto: DEIA (6 de Junio de 2016)

Es un programa de promoción de la salud que ofrece incorporar hábitos más saludables a la vida cotidiana. Se presenta como una herramienta para evitar el sedentarismo y ampliar las relaciones sociales promoviendo la formación de grupos para hacer rutas por parques y zonas verdes de Bilbao.

Los caminantes son guiados por un monitor que ajusta el ritmo y la intensidad de la marcha a la capacidad física de los participantes. Para participar en el programa,  las personas interesadas deberán acercarse a la hora y el lugar indicado en el calendario disponible en la web municipal www.bilbao.net.

¡  ANIMO  !

¡  PONTE   EN   MARCHA  !