Reconocimiento y Protección Social del Donante de Organos


Uno de los temas más controvertidos en nuestro país durante los últimos años ha sido definir si la donación de vivo era necesaria o no, sobre todo porque España es, desde hace muchos años, el primer país en donaciones de cadáver por millón de población. Sin embargo, la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), las organizaciones autonómicas y las Unidades de trasplante han apostado por la promoción de la donación de vivo.

El acto de gratuidad que realiza una persona al  donar un órgano, es un hecho que nadie debiera obviar. En el caso de la enfermedad renal avanzada, el donante ofrece la posibilidad del trasplante incluso antes de iniciar el tratamiento renal sustitutivo mediante la diálisis. Sin duda, los beneficios son muchos si tenemos en cuenta la repercusión a nivel psicológico, calidad de vida y ahorro en el gasto sanitario que este hecho aporta .Detalle de uno de los carteles del Día Mundial de Donación de Órganos

El receptor sabe muy bien lo que significa:“”Un órgano nuevo, supone una Vida Nueva””, y la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) no duda en reconocer este hecho como un bien social, con unos derechos que en muchas ocasiones no son reconocidos, y que merece la pena reivindicar.

Segun dice su director Rafael Matesanz, “Cualitativamente es mejor una donación de vivo que de cadáver, son aspectos para seguir intentando que la donación de vivo se potencie y la protección social puede ayudar”.

No cabe duda de que los Donantes de Organos, regalan Vida, por tanto, es de recibo que Vivan dignamente y les sean  reconocidos unos derechos sociales acoredes con el proceso al que se someten.

Leer la noticia de Infosalus: La ONT pide para los donantes vivos una protección social y laboral similar a la de las embarazadas

OBESIDAD :DERRIBANDO MITOS

Os adjunto un artículo de DR.Arya M. Sharma,PhD de interés general sobre el  tratamiento de la obesidad.

Argumentos a favor de considerar la obesidad una enfermedad

  1. Empeora la salud.
  2. Hay incluso personas con una variedad amplia de tamaños y formas corporales que están completamente sanas y que por tanto no tienen obesidad (a pesar de los que dice la escala del IMC). Por el contrario, incluso los defensores más vehementes de la “aceptación grasa” tendrían dificultades para negar que existe un vínculo directo entre exceso de grasa corporal y deterioro de la salud en muchas personas, bien por limitaciones funcionales o por complicaciones médicas.

Por tanto, el sobrepeso con apnea del sueño es enfermedad, el sobrepeso con diabetes de tipo 2 es enfermedad, el sobrepeso con hipertensión es enfermedad, el sobrepeso con enfermedad por reflujo gastroesofágico es enfermedad y así en adelante.

  1. Una vez establecida, la obesidad es un problema para toda la vida.

Cuando una persona acumula un exceso de grasa que afecta a su salud, no tiene “cura” conocida. No es posible suspender el tratamiento efectivo sin que el problema vuelva a aparecer.

La obesidad se comporta como todas las demás enfermedades crónicas. Es posible modificar la evolución o incluso mejorar el trastorno con tratamientos conductuales, médicos o quirúrgicos, pero al suspender el tratamiento la persona vuelve a aumentar de peso, a veces con un añadido.

Un paciente de género masculino me dijo hace poco tiempo que había perdido 25 kg alrededor de 5 años antes, simplemente controlando la alimentación y realizando un programa de ejercicio regular. Me dijo que había “vencido” a su obesidad y que se consideraba a sí mismo “curado”. Le respondí que yo le consideraba solo “en remisión” porque su biología sigue siendo la de una persona con obesidad. Y le demostré mi afirmación de la manera siguiente.

Nadie llega a “curarse” nunca de su obesidad

Imaginemos que él y yo intentáramos aumentar 25 kg de peso en las próximas 6 semanas. Yo tendría que afrontar una tarea realmente ardua mientras que él no tendría mucha dificultad para recuperar su peso. De hecho, si él adoptara sencillamente mis hábitos alimentarios, recuperaría los 25 kg antes de darse cuenta.

Su cuerpo está esperando recuperar el peso que ha perdido, mientras que mi biología me haría realmente difícil aumentar tanto peso inicialmente. Esta es la razón por la que el “punto de ajuste” de su peso sigue estando 25 kg por encima del mío, que está en mi peso actual (lo máximo que he pesado nunca).

Al haber pesado 25 kg más en algún momento, su biología ha quedado alterada de manera permanente.

En la actualidad, sabemos mucho de esta biología. Sabemos lo que sucede cuando las personas intentar perder peso, y el grado de dureza con el que lucha el cuerpo para resistirse a la pérdida de peso y para recuperar el peso perdido. Esta es la razón por la que la obesidad precisa un tratamiento continuo. Nadie llega a “curarse” nunca de su obesidad, ni siquiera las personas que se someten a cirugía bariátrica. Si se revierte la cirugía vuelven a recuperar el peso.

  1. Las modificaciones del estilo de vida tienen un efecto escaso en la obesidad.

Hay muchos ejemplos publicados en internet con fotografías antes y después de personas que han perdido peso mediante dieta y ejercicio, pero por lo general en la realidad las modificaciones del estilo de vida no son muy efectivas a largo plazo. Incluso en estudios clínicos con voluntarios muy motivados que recibían más apoyo del que sería previsible en la práctica clínica habitual, la media de la pérdida de peso a los 12-24 meses fue baja.

En la mayoría de las personas con obesidad, las modificaciones del estilo de vida no son suficientemente efectivas – al menos como medidas a largo plazo en la vida real. Aunque este hecho puede resultar desalentador para muchas de estas personas (sobre todo para las que han dedicado sus vidas a promocionar un estilo de vida saludable como la solución para la obesidad), es parecido al que hemos observado con otras enfermedades relacionadas con el “estilo de vida” como la diabetes y la hipertensión. Aunque la dieta y el ejercicio son elementos esenciales para controlar estas enfermedades, muchas personas con diabetes o hipertensión necesitan asistencia médica además de estas medidas.

Con la obesidad sucede lo mismo. La dieta y el ejercicio siguen siendo elementos esenciales del tratamiento, pero simplemente no consiguen la eficacia suficiente para controlar la obesidad en la mayoría de las personas obesas.

  1. Considerar que la obesidad es una enfermedad puede mejorar el acceso a la asistencia sanitaria.

Por desgracia, pocos sistemas sanitarios se sienten obligados a proporcionar los tratamientos adecuados para la obesidad, y pocos planes de salud cubren estos tratamientos. Aunque la cirugía bariátrica es el único tratamiento con eficacia a largo plazo basada en la evidencia de la obesidad grave, por desgracia, su aplicación sigue siendo escasa.

Los responsables de los sistemas sanitarios también son parte del problema. Muchos limitan su papel en el control de la obesidad a avisar a los pacientes del riesgo que implica un exceso de peso. No consideran que sea su labor aplicar un tratamiento directo para la obesidad

Esto es diametralmente opuesto a lo que se hace para la diabetes o la hipertensión. s es una parte importanLa mayoría de los médicos estarían de acuerdo en que limitarse a decir a los pacientes que deben bajar la glucemia o la presión arterial no puede considerarse una asistencia sanitaria adecuada. Ayudar a los pacientes con estos problema es de nuestra labor

Pero un colega me pregunto hace poco tiempo, “¿por qué debe ser este mi cometido?, ¿por qué no comen menos y hacen más ejercicio?, ¿es tan difícil?”.

5. Las enfermedades precisan empatía.

Nuestra respuesta normal a las personas afectadas por una enfermedad – incluyendo los fumadores con cáncer de pulmón o las personas con enfermedades de transmisión sexual – debe contener al menos cierto grado de empatía. Incluso si la enfermedad es totalmente evitable y el paciente ha acelerado su evolución, una vez que se hace el diagnóstico de diabetes, cardiopatía isquémica o accidente cerebrovascular, la respuesta social esperada consiste en empatía, no solo por parte de familiares, amigos y compañeros.

6. El tratamiento de la obesidad debe enseñarse en las facultades de medicina.

Por desgracia, en la facultad de medicina aprendemos poco sobre la obesidad. Todo licenciado en medicina puede recitar el papel y la función de ADH, ATP, PNA, TSH y de una amplia variedad de otros parámetros bioquímicos relacionados incluso con la fisiología y la función más específica. Pero pocos estudiantes de medicina y médicos han oído hablar alguna vez de POMC, alfa-MSH, PYY, AgRP, CART, MC4R o alguna de las otras moléculas que se sabe que intervienen en la regulación del apetito.

La cuestión es que incluso los licenciados en medicina graduados en los últimos años tienen solo un conocimiento escaso de la biología compleja del apetito y de la regulación del metabolismo energético, sin un conocimiento amplio del enfoque clínico de la obesidad.[6]

Elevar la obesidad a la categoría de enfermedad eliminaría las excusas de las facultades de medicina para no enseñar a los estudiantes la sociopsicobiología compleja de la obesidad y sus complicaciones, su pronóstico y los tratamientos.

Epílogo

Estoy completamente convencido de que las razones a favor de considerar que la obesidad es una enfermedad son bastante más sólidas que los argumentos en contra. Dicho esto, me gustaría reconocer que el término “enfermedad” es un convencionalismo social. Que yo sepa, no hay una definición legal o científica de qué implica este término.

Igual que todos los convencionalismos sociales están sujetos a modificación, nuestras definiciones de la enfermedad también pueden cambiar. Los trastornos que en algún momento se consideraron procesos normales del envejecimiento (por ejemplo, diabetes de tipo 2 o demencia) han alcanzado hace tiempo la categoría de enfermedades. Este reconocimiento ha tenido una influencia notable en cuestiones que van desde la legislación sobre derechos humanos, a los seguros de salud y hasta la inclusión de estos trastornos en la formación y en la práctica médica.

Las personas con obesidad no se merecen menos.

 

 

DÍA MUNDIAL DEL RIÑÓN 2017


Como cada año, en mes de marzo se celebra el “Día de la Mundial del Riñón”. Cuidar la salud de tus riñones es muy importante,  y si te diagnostican de enfermedad renal, infórmate de los cambios de hábitos que necesitas.

La enfermedad renal crónica (ERC) o Insuficiencia Renal Crónica (IRC), es una pérdida progresiva e irreversible de nuestras funciones renales: eliminar desechos y toxinas, concentrar la orina y conservar los electrolitos en la sangre, producir glóbulos rojos, regular la presión arterial, y mantener los huesos sanos y fuertes.

Los síntomas son inespecíficos, pero el deterioro de la función renal suele ir acompañado de:

  • Malestar general, decaimiento, fatiga.
  • Tensión arterial alta
  • Hinchazón en diferentes partes del cuerpo (tobillos, manos, cara…)
  • Náuseas, vómitos
  • Picazón y piel seca
  • Interrupción de los períodos menstruales

Más de 4 millones de españoles padecen Enfermedad Renal Crónica (ERC), más de 55.000 están en Tratamiento Renal Sustitutivo (TRS) y más de 28.000 han recibido un trasplante.

La prevalencia de la ERC aumenta a un ritmo del 3% anual, lo que significa que podría duplicarse el número de casos en una década.

La mitad de los pacientes diabéticos y con enfermedad cardiovascular también sufre ERC. De ahí la importancia de controlar la hipertensión arterial y la diabetes.

La cuarta parte de los pacientes afectados, no son diagnosticados de forma temprana.

Del gasto sanitario anual, el tratamiento de pacientes con ERC es un 3%.

Controlar la hipertensión arterial y la diabetes son esenciales para el cuidado de tus riñones.

Debemos llevar una dieta sana y hacer ejercicio físico diario por la salud de nuestros riñones.

Desde la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) nos dan una serie de recomendaciones para tener sanos nuestros riñones:

1. Mueve tus pies (una hora de actividad física diaria).

2. Bebe la cantidad de agua adecuada (de 4 a 6 vasos al día).

3. Modérate con las bebidas gaseosas y alcohólicas.

4. Stop fumar.

5. Come verduras 2 veces al día y fruta 3 veces al día

6. Combina las frutas y verduras de tus comidas principales con pan, pastas o arroces.

7. Toma aceite de oliva.

8. Toma proteinas a diario aleternando pescado, huevo y legumbres.

9. La leche mejor semidesnatada.

10. Carnes rojas o procesadas sólo ocasionalmente y mejor con ensalada.

11. Evita las vísceras de cerdo o vaca.

12. Alimentos ultraprocesados no, gracias (bollería).

13. No te pases con la sal.

14. No tomes suplementos dietéticos sin ser indicados por un especialista.

15. Ojo con los medicamentos. Solo los necesarios, y según te diga el médico.

16. No abuses de los antiinflamatorios y el Omeprazol.

17.  No uses plantas medicinales diuréticas sin consultar a un profesional.

18. No abuses de los laxantes.

Fuente: El rincón de la Salud.

 

ESPAÑA LIDER MUNDIAL EN DONACION Y TRASPLANTE

España, líder mundial en donación y trasplantes durante 25 años consecutivos, ha vuelto a pulverizar en 2016 su propio récord, al alcanzar  los  43,4 donantes por millón de población, con un total de 2.018 donantes, lo que  le ha permitido efectuar 4.818 trasplantes.

Se trata de un máximo de actividad en la historia de la ONT, tanto en donación de órganos como en trasplantes. Además, por segundo año consecutivo, España supera los 100 trasplantes por millón de población, una cifra de especial relevancia que demuestra el elevado índice de trasplantes que existe en nuestro país. De hecho, los ciudadanos españoles son los que más posibilidades tienen en el mundo de acceder a un trasplante cuando lo necesitan.

por | Ene 12, 2017 | Noticias | 0 Comentarios